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El apalancamiento financiero se define como el endeudamiento orientado a la inversión. De este modo, en vez de utilizar recursos propios, se pide dinero prestado para acceder a productos financieros. Esta clase de inversiones lleva aparejada un riesgo que suele ser muy elevado, por lo que no son aptas para el inversor primerizo. No obstante, también hay que reconocer que, si la operación tiene éxito, recurrir a la deuda con fines inversionistas puede tener como resultado el logro de beneficios realmente extraordinarios.

Operar en Internet no está exento de peligros. Nuestros datos personales constituyen una moneda de cambio muy valiosa, sobre todo, los que tienen que ver con nuestra información financiera. La proliferación de delitos que tienen lugar en el entorno online ha hecho que el número de víctimas estafadas aumente en los últimos años. Ser víctima de un ciberfraude hace que nos demos cuenta de lo escasamente protegidos que nos encontramos ante determinadas organizaciones criminales. Desde CIVISLEND hemos recogido algunas recomendaciones para proteger tus datos financieros de este tipo de ataques.

El nuevo proyecto de crowdfunding inmobiliario de CIVISLEND se sitúa en plena ría de Bilbao. RZ-6 es una promoción que consta 143 viviendas de protección oficial en régimen de cooperativa, además de 185 plazas de garaje, 144 trasteros y 5 locales. La localización no podría ser más excepcional: en la isla de Zorrozaurre, todo un ejemplo de regeneración urbana que ha conseguido transformar un espacio industrial degradada en un entorno plenamente funcional a tan solo 10 minutos del centro de la capital vizcaína.

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina. Llega el momento de tomarse unos días de relax y desconectar de la rutina, pero… ¿Tus finanzas personales también descansan en verano? Aunque la optimización de tus ahorros no requiera una atención tan intensa en verano como durante el resto del año, tampoco se recomienda no dedicarles un mínimo de atención para asegurarnos de que en nuestra cartera todo está en orden.

La vivienda vacía en España supone un gran reto. Este patrimonio improductivo plantea problemas de seguridad, pero también de accesibilidad. Muchos propietarios se enfrentan a la posibilidad de que su casa resulte ocupada de forma ilegal, dado que los inmuebles deshabitados son presa fácil de las mafias. Por otro lado, al no rentabilizarla a través del alquiler o de su puesta en venta, se está limitando la oferta habitacional a la demanda de inquilinos y compradores.

La inflación urge a los inversores a buscar dónde refugiar su dinero, y el sector inmobiliario parece erigirse como un valor refugio estable para este capital. La vivienda es un activo defensivo por excelencia, dado que las fluctuaciones del mercado no resultan tan agresivas. El momento actual se vislumbra como el más propicio para invertir en vivienda, dado que el BCE aún no ha subido los tipos y los precios de las viviendas están repuntando.

El esfuerzo económico que requiere adquirir una propiedad se intensifica cuando se atraviesa un contexto de inflación disparada. No obstante, ser propietario no es una simple cuestión de sueldos. Desde los ámbitos público y privado se pueden poner en marcha mecanismos para que acceder a una vivienda deje de ser tan complicado. Este compromiso también debe contar con la ciudadanía, que juega un papel fundamental.

La trayectoria inmobiliaria del español medio ha estado claramente definida durante varias décadas. Básicamente, este viaje comenzaba con la propiedad de una vivienda habitual y, con un poco de suerte, proseguía con la compra unos años después de otro inmueble situado en la costa para pasar la temporada de verano y hacer escapadas a lo largo del año. Esta mentalidad ha cambiado. Ahora se invierte directamente en segunda residencia para ponerla en alquiler.

Todos conocemos a ese amigo que no mira lo que gasta o que gasta más de lo que tiene. En ocasiones, no hará falta buscar ejemplos alrededor, sino que bastará con mirar hacia nosotros mismos. Este estado de apatía hacia nuestras finanzas personales es denominado ceguera financiera. Aunque pueda resultar inofensivo, en realidad es una bomba de relojería, sobre todo, si nos paramos a pensar en el largo plazo.

El hábito del ahorro es clave para llegar a ser un inversor de éxito. Desde pequeños se nos enseña el valor del dinero, lo que cuesta ganarlo y lo importante que resulta administrarlo con pericia. A lo largo de nuestra vida habrá momentos en los que seremos capaces de apartar una mayor proporción de nuestros ingresos, mientras que en otros no podremos guardar apenas dinero porque tendremos que enfrentarnos a muchos gastos.

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